Una radio al derecho

Historia: La radio como proceso

 

Una historia que se ha construido a pedacitos, con retazos de aquí, de por allí, memorias que saltan y se van surcando el aire, unos van, otros se quedan, otros vuelven o aparecen. Caminan, siguen a viva voz dando razones para existir...

En 1989 las ondas herzianas de Radio Sutatenza dejaron de cubrir el  cielo. Ahí quedaron 50 años de historia de una radio educativa que dejó muchas huellas especialmente en poblaciones rurales del país, pero que también sirvió de aliento para muchas iniciativas de emisoras participativas, comunitarias o clandestinas que cubrían la geografía de Colombia. En 1994, se conocieron como “Radios Amigas de Sutatenza”, algunas con domicilio en tierras boyacenses. Por ahí las encontramos con la Asociación Comunitaria Semillas y de ellas nos nació la gana y el empeño para llenar el espacio de ondas radiales, de sueños, esperanzas, propuestas y mil cosas por contar.

Empezaron al derecho. Primero un proceso de formación, niñas, niños y adultos que los sábados jugábamos a hacer radio, así, sin nada, cómo únicos productores y oyentes, en vivo y en directo. Luego le dimos vida legítima al proyecto, vinieron los primeros aparatos: una grabadora y un micrófono. Después la primera emisora, en 1.580 A.M., con aparatos prestados, los de transmisión por Radio Bello Horizonte del Municipio de Pesca y los de estudio por la Alcaldía de Tibasosa. Diez discos, ocho casetes y muchas palabras que se conjugaban y le iban dando sentido a nuestra apuesta comunicativa.

 

La radio sonaba seis horas al día, un rato por la mañana y otro por la tarde. Venían los niños, los jóvenes y los adultos. Hacían de todo: prendían, hablaban, movían botones, se quedaban callados, la embarraban, pero se gozaban el rato de radio mientras zurcaban nuestro cielo con espacios como Buenos días carranga, media del deporte, Ocaso del Viernes, el puente está quebrado,  voces y cantas de mi tierra, tierra de por medio. Y se dejaban oír con su propia voz, se rompían los mitos de la radio, era el vecino, el amigo, el paisano, el familiar, el cercano el que hablaba y no un ser extraño y lejano.

 

Épocas de radio, que iban de un lado para otro, pues la Asociación no tenía una sede propia. Incluso otro día de 1995 se trastearon para la parte alta de la Vereda El Esterillal, al rancho de María Betulia y José Iván debido a algunos inconvenientes técnicos, y de allí al “Cuarto se San Alejo” porque los equipos no dieron para más y aparecía en Colombia la primera Reglamentación para la Radio Comunitaria y debíamos presentar propuesta. El primer silencio… pero seguíamos con nuestra propia voz…

Un 19 de mayo de 1997 se supo que tenían licencia del entonces Ministerio de Comunicaciones. La Resolución 2613 les daba vida legal. Al siguientes año y después de préstamos, recolectas, fiestas, vueltas y revueltas, con equipos propios salen al aire: En F.M., 100.6, y una potencia de 200 vatios que apenas alcanzaba a cubrir una buena parte del municipio, pero con una sensación y un gusto enorme por tener de nuevo  RADIO SEMILLAS, UNA COSECHA PARA TODOS.

Llegaron entonces los niños y las niñas, los jóvenes y las jóvenes, los adultos, hombres y mujeres, ya no sólo los del Colectivo que se había formado, se sumaron muchos otros que ampliaron la parrilla de programación, que nos hicieron ver que el camino es para andarlo. Músicas, cuentos, relatos, dramatizados, coplas, cantas, reflexiones, recetas, crónicas, arte, conversas, narraciones, noticias, avisos, informaciones, saludos, complacencias, cuñas, testimonios, entrevistas y mil cosas más se dejaban oír. Todas las voces, todas las propuestas y todos los temas.

Así, gracias al trabajo serio, responsable, participativo y de servicio social, la Emisora Comunitaria se ha establecido en el municipio como un escenario para la vida, el desarrollo y el bienestar de todas las comunidades. Con las alegrías y las dificultades propias de estos procesos, como el robo de los equipos de transmisión en enero de 2001 y que mediante una radiotón y algunos esfuerzos económicos los pudimos reponer o aquella vez de 2008 que un rayo nos quemó el transmisor. Bueno, siempre han sido pérdidas materiales, pues las personas, los grupos de producción, las audiencias, las comunidades han sido un apoyo importante para seguir y van en aumento, creciendo con la radio.

La vivencia con la radio los ha fortalecido para ser un espacio de CONSTRUCCIÓN COLECTIVA y PERMANENTE, que se hace PÚBLICO, ABIERTO de puertas, corazón y micrófonos, TRANQUILO porque reconocemos que todas las voces son válidas, FRESCO donde las personas son esenciales, SOCIAL que está dispuesto para las comunidades y no privilegia lo económico, SONORO para que se escuchen los sonidos del pueblo y las otras sonoridades, FRATERNO donde buscamos que la radio nos hermane, ITINERANTE para ir con la radio por sectores y veredas, INQUIETO para explorar nuevas apuestas, relatos y conversas, CÁLIDO que invita a entrar y amañarse.