Conversas

CONVERSAS

para la recreación de la historia local

 

En Tibasosa, como en la mayoría de pueblos, detrás de cada casa, cada calle, cada sector, cada vereda y cada persona hay una historia deliciosa, un pedazo exquisito de pueblo que pocos conocen y que se ha ido con la muerte de los adultos mayores. Así por ejemplo, “el archivo municipal” que fue don Rafael Fajardo, ”el cojo”, cargado de una riqueza oral que daba cuenta de la conformación del casco urbano, de lugares, personajes y momentos significativos, se fue con su muerte, pues de eso sólo quedaron algunos retazos en la memoria de sus hijos, sus nietos y algunos vecinos. O, don Julio Rojas, un campesino hacedor de flautas, coplas y contadurías, que se llevó a la tumba miles de cuentos y tradiciones rurales, así como su harina de siete granos, sus capadores diminutos y hasta una que otra copla que enredaba amores o echaba vaina a las mujeres.

 

Son apenas dos ejemplos, pero hay muchos y muchas más que se cargaron parte de nuestra historia, de nuestra herencia. Otros siguen deambulando, paseando la palabra, ya no tanto en la casa, sino en la tienda o en la esquina, donde pasa como la simple anécdota por la compañía de un rato mientras es la hora de la comida o mientras se escurren dos o tres cervezas. Los viejos se quejan, tienen dolencias, la historia se quebranta y mientras tanto permitimos que se borre una mágica historia que puede recrearse e interpretarse a partir de las voces innatas de quienes la han vivido.

Al conversar sobre las historias de los sitios y eventos que han construido el municipio de Tibasosa, esos episodios sabrosos de la vida local que están en la memoria de personajes claves del pueblo, se pone en juego prácticas ancestrales de tradición oral para reconstruir de viva voz las vivencias que dan cuenta de los usos, costumbres, tradiciones  e identidades que nos permitirán saber de dónde venimos y cómo nos fuimos acoplando al municipio.

Es un intento entonces por resolver algunas inquietudes con respecto al municipio y su estructura urbana y rural. Cómo se fue armando el escenario urbano, el parque, la avenida, la escuela. Cuáles son nuestras tradiciones y qué papel han jugado los nuevos tiempos en su transformación o desaparición. Nos  acerca asimismo a entender por qué los sectores y sitios se llaman como se llaman. Todo esto conjugado con la magia del relato, el cuento, el mito o la leyenda que ha perdido su más breve significado en las actuales generaciones, donde la tradición oral extravió su esencia y parece que a nadie interesa. Por eso los jóvenes construyen los nuevos escenarios del municipio a partir de su presente, pues tienen muy pocos referentes del pasado.

CONVERSAS PARA LA RECREACIÓN DE LA HISTORIA LOCAL,  como una apuesta para poner en presente algunos escenarios de Tibasosa contados a partir de la propia voz de sus protagonistas, en una conversa espontánea, realizada en su domicilio habitual, donde se pueda activar la memoria y fluyan las imágenes de cómo se fue constituyendo el pueblo, pues “lo que trae la tradición (como memoria), son los sonidos de la historia: una épica del pasado que repercute en el presente (en la narración interpretativa) y contribuye a la toma de decisiones sobre el futuro”.

Se indaga entonces sobre algunos momento o eventos de la vida municipal:, Escuela Urbana de Varones, Avenida Mariño Soler, Parque Principal,  Aguinaldo Tibasoseño, el disfraz de diablo, Olimpiadas Municipales y el Matriarcado, que conjugado con las primeras imágenes del pueblo, los recuerdos de la niñez y su sentir del pueblo hoy,  que son parte de los imaginarios colectivos de quienes han vivido en el municipio,  podrán aportar elementos significativos sobre el pasado y aquellas experiencias que nos han llevado a ser como somos. Es apenas un punto de partida para fortalecer la identidad como pueblo y explorar la capacidad comunicativa de las comunidades locales, pues se espera que a partir de aquí puedan configurarse otros espacios, otras historias, otras vivencias, otras voces que complementen los relatos que podrán dar más certezas de futuro para que este no sea tan azaroso ni dejado a la suerte.