De romería en romería

LA ROMERÍA
 
La romería es una tradición que por muchos años vivió la familia boyacense que se iba de viaje a visitar un santuario o cumplir una promesa a un santo, para lo cual se iban todos y cargaban con comida, música, bebida y hasta colchón. En la radio es simplemente llevarse los equipos de transmisión para la vereda, para el rancho y emitir el programa desde distintos lugares.
 
La misma comunidad hace la invitación, alistan todo: la casa, el salón, la grabadora, el tinto, la aromática, la copla, la música, los sueños, las alegrías, las tristezas, las propuestas y hasta el desayuno, que siempre es comunitario y en abundancia. Nada de lo anterior es requisito, es simplemente la costumbre y porque aquí “al que llega se le atiende”.
 
Esto permite que las personas hablen desde su cotidianidad, desde su espacio y junto a quienes experimentan sus realidades. Sienten que son parte de la comunidad, del pueb
 
Mientras sonaba Buenos Días Carranga, se empezaba a reconocer que la relación entre los medios de comunicación y las audiencias se estaba transformando, afectando tanto la programación de mensajes y contenidos en los medios de comunicación, como su operación administrativa y comercial. Por esto es un tema de investigación y académico para las ciencias de la comunicación, que una propuesta que articule a los emisores y los mensajes con sus receptores.
 
Asistimos a la era de las autopistas y la circulación, la movilidad tiene que ser rápida, ese es el afán, cada vez es más urgente que circulen a mayores velocidades y el mayor número posible de personas por minuto. El miedo, el abandono del centro y la reconquista del espacio público, son los tres poderosos imaginarios que predominan entre los habitantes de las ciudades de América Latina, según Armando Silva, en el documento “Culturas urbanas de América Latina y España”, lo que nos hace pensar en temas cruciales como nuestros orígenes y todo aquello que nos ha llevado a ser como somos, pues esto sumado al deseo de “las mayorías por conseguir mejores condiciones de vida, la cultura del consumo y las nuevas tecnologías que borran la memoria y amenazan las identidades”, van precisando los fundamentos y garantías para tener un futuro que nos permita una mejor manera de estar juntos, porque la ciudad no es solo para habitarla sino también para pensarla.
 
Aquí voy a permitirme hacer una comparación histórica que tiene que ver con ciertos saltos generacionales que se han dado, pues lo anterior si bien lo explotan en lo audiovisual, es también una realidad cotidiana, social y cultural. En los hogares, por ejemplo, hace rato que se abolió lo retórico (cantaleta) esa manía cargada de insultos para corregir o esperar comportamientos. Ahora la cosa es más coloquial, dialogada, seductora en sus palabras, donde se experimentan transformaciones en lo discursivo. Bueno, lo mismo ocurre en otros escenarios, en lo académico por ejemplo, de “la letra con sangre entra”, se pasó a la satisfacción, al gusto y llegó a lo seductor “hay que amar lo que hace”.
 
Estamos entonces asistiendo a una gran paradoja, pues mientras continua la modernización de los medios y las tecnologías, la incomunicación entre sur y norte, gobernantes y gobernados, campo y ciudad, centro y regiones, crece cada día. Es ahí donde los medios deben reconocer sus nuevas audiencias, las lecturas que permanentemente están haciendo de la realidad y la construcción de la realidad que les presentan a través del producto audiovisual.
 
En esta realidad empieza a darse poco a poco una estrategia para que la radio se mueva por esos escenarios presentes y validos de todas las vivencias de Buenos Días Carranga, se piensa en “desmitificar” la radio, en sacarla del estudio para llegar a los públicos.lo, del país. De alguna manera se visibilizan, existen y hacen públicas sus propuestas de desarrollo, a la vez que fortalecen sus vínculos y promocionan sus costumbres e identidades.